
El pueblo invita a pasear tanto por la vega del Jiloca, repleta de frutales, como por los pinares que rodean la parte alta del pueblo que esconden antiguos hornos de yeso y diversas edificaciones de piedra.

El pueblo invita a pasear tanto por la vega del Jiloca, repleta de frutales, como por los pinares que rodean la parte alta del pueblo que esconden antiguos hornos de yeso y diversas edificaciones de piedra.